DÍA 13: BANGKOK – WAT BENCHAMABOPHIT (TEMPLO DE MÁRMOL), CASA DE JIM THOMPSON, MBK CENTER, PARQUE LUMPINI, CHINATOWN

1 de Abril de 2016

Nuestro día comenzaba muy temprano de nuevo. El mejor modo de ir al aeropuerto era contratar una mini-van (pequeña furgoneta). En el hotel tenían carteles con los precios; parece que los 150 Bath (3.75 €) por persona eran la tarifa estándar, ya que es el mismo precio que vimos en otros lugares, así que decidimos contratarlo en el hotel. El cartel decía que nos recogerían a las 5:50, pero el chico de recepción nos dijo que estuviéramos listos a las 5:40 (mal hecho por su parte).

TRANSPORTE MINI VAN AL AEROPUERTO KRABI

Pues allí estábamos a las 5:40 y no había nadie para recogernos. En la recepción había un chaval (teóricamente era el vigilante nocturno) dormido. Cuando se despertó le preguntamos y no hablaba NADA de inglés. Los minutos pasaban, eran las 5:50 y Miguel comenzó a ponerse nervioso. Pidió llamar a la empresa que prestaba el servicio, pero obviamente a esas horas no lo cogía nadie. Yo pensé que al saber que éramos españoles, nos citaron antes para que no llegáramos tarde y me lo tomé con más calma. Finalmente, hasta las 6:00 no apareció la furgoneta; si hubiéramos bajado a las 5:50 hubiesen sido 10 minutos sin importancia, pero 20 minutos de espera a esas horas de la mañana y con un vuelo de por medio, se hacen incómodos.

Al igual que tardamos una hora en el autobús cuando fuimos desde el aeropuerto de Krabi hasta Ao Nang, la mini-van iba mucho más rápida y sólo hizo una parada, tras recogernos a nosotros, para recoger a un último pasajero, por lo que en media hora ya estábamos en el aeropuerto. El mostrador del Check-In no estaba ni siquiera abierto. Por suerte, éramos los primeros.

Mientras esperábamos para hacer el Check-In y facturar el equipaje, aprovechamos para desayunar lo que compramos el día anterior: nuestro tradicional batido de chocolate, las magdalenas de plátano, un mini pastel de plátano y chocolate, y un mini gofre de fresa.

DESAYUNO

Cuando compras un billete de avión de una empresa de bajo coste (ya sea Air Asia o Thai Lion Air), se especifica que el equipaje no puede pesar más de 15 kg. Mi maleta pesaba casi 17 kg y la chica del mostrador hizo la vista gorda, pero la de Miguel pesaba cerca de 19 kg. Según las normas de la compañía (especificadas al comprar el billete), si te pasas de peso tienes que pagar 400 Bath (10 €), por cada kilo de más. La muchacha amablemente le pidió a Miguel que sacara unos 2 kg de peso de su maleta, así que cogió una bolsa de ropa sucia y se la echó a la mochila, jajaja. Al menos, no tuvimos que pagar; pero tenedlo en cuenta.

Como siempre, Thai Lion Air fue muy puntual, su avión era muy nuevo y nos dieron un tentempié.

tentempié thai lion air

En el primer avión de Thai Lion Air que tomamos no me acordé de hacer una foto, pero esta vez sí, para enseñaros el uniforme tan “cómodo” que tienen estas azafatas.

azafata thai lion air

Cuando llegamos al aeropuerto (esta vez, el Don Mueang) tuvimos que coger un taxi que nos llevara al hotel. En este caso, el sistema para coger un taxi era un poco más elaborado: una chica te daba un número y te informaba de que, a lo que indicara el “méter” (taxímetro), habría que sumar 50 Bath (1.25 €) más para el taxista. Entrabas a una sala de espera inmensa donde al fondo iban pasando los números. A pesar de tener casi 30 números delante, pronto nos tocó a nosotros, así que la espera se hizo corta. Pasamos y le dijimos a una chica en un mostrador cuál era nuestro destino; nos dio un albarán y nos indicó cuál era nuestro taxi.

TAXI A BANGKOK

No tomó ningun peaje (tampoco nos preguntó), y eso abarató bastante el precio del viaje desde los 500 Bath (12.50 €) que nos costó la primera vez que llegamos a Bangkok desde el aeropuerto de Suvarnabhumi, a sólo 287 Bath (7.17 €).

Cuando llegamos al hotel Villa Phra Sumen (el mismo hotel donde estuvimos al principio del viaje), nos dejaron entrar en la habitación. Soltamos todo y nos echamos a la calle.

Pasamos por el Democracy Monument y obtuvimos unas bonitas vistas del Monte Dorado.

IMG_2024 Monte Dorado

Media hora nos separaba de nuestro destino.

Por el camino vimos que en Bangkok se siguen cumpliendo las tradicionales calles de una temática: en este caso, una calle entera de librerías y papelerías.

LIBRERÍAS BANGKOK.

Antes de entrar al templo que íbamos buscando, era la una del mediodía y teníamos ya un poco de gusa, así que disfrutamos de nuestros dos últimos pinchitos de Bangkok por 20 Bath (0.50 €).

pinchitos bangkok

Por fin llegamos a Wat Benchamabophit o Templo de Mármol. La entrada, 20 Bath (0.50 €) por persona.

IMG_2031 WAT BENCHAMABOPHIT (6)

A pesar de haber visto muchísimos templos ya, este inmenso edificio de mármol blanco impone.

Un león nos deja la descripción gráfica de “sonrisa forzada”.

IMG_2031 WAT BENCHAMABOPHIT (7)

Al entrar con mis mini shorts, un hombre me dio una falda para que me tapase. Aunque yo llevaba mi falda blanca, ésta se veía limpia, apenas había gente y era más fresca que la mía, así que me la puse. En la parte de arriba sí me puse una camiseta propia, para cubrirme los hombros.

IMG_20160401_132050 WAT BENCHAMABOPHIT (4)

El interior era silencioso y agradable, como la mayoría de los templos que no son tan turísticos.

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Pero sin duda, lo que más me gustó fueron los exteriores: decenas de budas en diversas posturas alrededor del inmenso patio.

IMG_20160401_132050 WAT BENCHAMABOPHIT (TEMPLO DE MÁRMOL)

Algunos eran un poco tétricos.

IMG_2031 WAT BENCHAMABOPHIT (16)

Otros simplemente nos llamaron la atención por diversos motivos: su cara de asco, su postura de “quieto ahí parao” (que en realidad era “en actitud de calmar el océano”), por sus demasiado turgentes pechos o por su figura curvilínea y algo afeminada.

BUDAS TEMPLO DE MARMOL

Tras disfrutar de este templo mucho más de lo que esperaba, nos dirigiríamos a la Casa de Jim Thompson. El problema es que estaba a una hora de camino andando, así que teníamos que tomar un taxi. Como siempre, desechamos la idea de coger uno en la puerta del templo y comenzamos a andar al lado de uno de los múltiples canales y disfrutando de su fauna.

fauna canales de bangkokCocodrilo

Por fin Miguel encontró un taxi libre que nos puso el “méter” (un taxi rosa, como siempre). El moverse con aire acondicionado es todo un placer que no se valora hasta que se pasea a 38 ºC por la calle. El hombre fue muy amable y por 65 Bath (1.62 €), en 15 minutos estábamos en la puerta de la Casa de Jim Thompson.

La entrada era bastante cara en comparación con cualquier templo: 150 Bath (3.75 €) por persona.

IMG_2067 CASA JIM THOMPSON (4)

Las visitas eran guiadas, y en inglés. Mientras llegaba nuestra hora de visita guiada (para la que faltaban diez minutos), dimos un paseo por sus preciosos jardines.

IMG_2067 CASA JIM THOMPSON (20)IMG_2067 CASA JIM THOMPSON (6)

Se puede entrar en algunos de los edificios que se encuentran en los jardines, donde hay diversas exposiciones.

IMG_2067 CASA JIM THOMPSON (16)

Por fin llega la hora de la visita. Hay que quitarse los zapatos para ver el interior de la casa y no está permitido, por desgracia, hacer fotos. Es muy útil la explicación para entender muchas de las características estructurales del edificio. La visita guiada dura unos 40 minutos.

Nos ponemos rumbo ahora al centro comercial, súper famoso en Bangkok: MBK Center (Mahboonkrong Center). Está a 15 minutos andando de la Casa de Jim Thompson.

Nos llama la atención que hay que pasar un arco metálico para entrar. A Miguel le abrieron la mochila, y a mí también me pitó el arco, pero me vieron cara de buena y no me pararon… ^_^

IMG_2096 MBK (1)

Decir que este centro comercial es muy grande, es quedarse corto: jamás he visto nada de semejante tamaño; de hecho, es el centro comercial más grande de Asia.

Teníamos mucha hambre y no veíamos más que tiendas y escaleras por todos lados.

IMG_2096 MBK (25) IMG_2096 MBK (2)

Por fin encontramos a un guardia de seguridad y le preguntamos dónde podíamos comer. Había que subir a la última planta, la 6ª, y a la derecha (tomando como referencia que subimos por las escaleras) se encuentra la Food Island (Isla de la Comida).

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Me encantó el funcionamiento de este lugar: alquilas una tarjeta, la recargas con un saldo y lo vas gastando en los establecimientos que más te gusten pagando con esa tarjeta; si te sobra dinero, te devuelven el importe restante. Los restaurantes que aceptan este medio de pago tienen una pantallita en el mostrador.

MBK - FOOD ISLAND

A pesar de todo, Miguel tenía antojo de pollo frito desde Ao Nang, y fui a buscar un sitio donde satisfacerlo. El lugar se llamaba BonChon Chicken. Es una franquicia (que por desgracia no existe en España), por lo que no estaba adherido al sistema de tarjetas. Como franquicia que era, fue mucho más caro que cualquier otro restaurante, pero un día era un día; además era nuestro último día en Tailandia, y la comida realmente lo merecía.

MBK - BONCHON CHICKEN

Pedimos un combo de 4 muslos grandes de pollo, 4 muslitos y 6 alitas, un par de cuencos de arroz, patatas fritas con queso rallado y un par de refrescos. No sé cómo lo harán, pero el pollo rebozado con salsa de soja estaba jugosísimo por dentro y el rebozado era muy crujiente por fuera: el mejor pollo frito que hemos probado nunca. Nos costó el almuerzo 660 Bath (16.50 €). Una lástima que no haya restaurantes de esta franquicia en Europa… 😦

Como siempre, tocaba buscar el postre, así que dimos un paseo por la isla de la comida y se me antojó un curioso gofre. Me gusta probarlo todo, por lo que miramos el precio del postre que quería y recargamos una tarjeta de pago con ese importe exacto.

MBK - TARJETA FOOD ISLAND

Tarjeta en mano, fuimos a por él: una especie de gofre de bolitas, helado de oreo y trozos de almendra. Invento de los dioses… no podía estar más bueno (ni llenar más, ¡jajaja!). 😛 Nos costó 85 Bath (2.12 €).

MBK - Gofre de bolas

Con un buen reventón de comer, terminamos de salir del centro comercial. Hay tiendas de todo tipo, desde las mismas que puedes encontrar en España, a tiendas de joyas, electrónica e incluso una zona de bazar.

IMG_2096 MBK (22)

De nuevo nos tiramos a la calle (¡ohhh, bendito aire acondicionado, cómo te echamos de menos…!) en busca del Parque Lumpini, que está de nuevo a media hora.

Nos guiamos por el Here Maps y no pude más que reírme al ver que los nombres de las calles parecían haber sido escritos por una choni…

calles bangkok

Llegamos poco antes de las 18:00 al Parque Lumpini, justo a tiempo para escuchar el Himno Nacional de nuevo y ver cómo todo el mundo se paraba en seco mientras sonaba, igual que sucedió en en mercado de Chiang Mai.

El Parque Lumpini es un inmenso pulmón verde en la zona más moderna de Bangkok.

IMG_2130 PARQUE LUMPINI (7)

Es 100 % recomendable ir a ver este parque para disfrutar del atardecer entre sus edificios.

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La gente aprovecha para correr (siempre hacia la izquierda, igual que cuando se conduce) y hay actividades de Fitness organizadas al aire libre.

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Recorremos todo el parque visitando los puntos más destacados.

edificios y monumentos del parque lumpini

A la entrada al parque compramos un paquete de gusanitos de colores pensando, pobre de mí, que habría patos para echárselos… No había ni un solo pato-ganso-oca-paloma al que dárselo… Así que, frustrados, se los dimos a los inmensos peces y tortugas de un estanque.

PECES PARQUE LUMPINI

Se nos hace de noche en el parque y éste nos muestra una imagen distinta, pero preciosa.

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Ahora nos dirigimos a Chinatown. De nuevo, se encuentra demasiado lejos (1 hora y cuarto andando), así que cogemos otro taxi que por 70 Bath (1.75 €) nos deja allí.

IMG_2210 CHINA TOWN (3)

Probamos por primera vez unos zumos de mandarina y granada que habíamos visto durante todo el viaje y ¡resultaron estar de escándalo! Debería haberme traído unas cuantas botellitas. Costaban 35 Bath (0.87 €) cada una.

REFRESCOS NATURALES CHINA TOWN

A Miguel, que le gustan los sabores más intensos, le encantó uno de lima-limón, que por supuesto se bebió él solo (era demasiado ácido para mí). Le costó 20 Bath (0.50 €)

IMG_2210 CHINA TOWN (4)

Chinatown es un barrio para chinos y tailandeses. Casi no podrás comer aquí, porque no serás capaz de entender nada de lo que ponen los carteles de los puestos de comida: están escritos sólo en tailandés y chino, sin traducir al inglés.

Tras pasar la calle, nos planteamos si volver al hotel andando o en taxi. Miguel decidió que andando, así que echamos media horita más de camino hacia el hotel.

A mitad de camino yo tenía muchísimo antojo de huevo (no era hambre en sí, ya que el pollo y el gofre del almuerzo nos dejaron hartos de comer; sólo era antojo). Así que, en una calle llena de tailandeses comiendo, me pedí unos noodles (fideos) con pollo y huevo por 60 Bath (1.50 €). Ésa fue mi última cena en Bangkok.

cena

De vuelta al hotel pudimos disfrutar de unas preciosas vistas del Monte Dorado y el Palacio de Metal, de noche.

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Cambiamos a Euros todo el dinero que aún nos quedaba en Bath, ya que el hotel nos hizo dejar una fianza de 1.000 Bath (25 €) por la llave, y con ese dinero tendríamos de sobra para pagar el taxi del día siguiente.

Aquí acababa nuestra experiencia en Tailandia. Ya sólo nos quedaba el viaje de vuelta.

Plano turístico de Bangkok, aquí.

Para ver más fotos de este día, pinchar aquí.

DÍA 14: BANGKOK – MÁLAGA

ÍNDICE DEL VIAJE

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