DÍA 1: MÁLAGA – TOKIO

07 de Abril de 2017

Este viaje a Japón  era especial para mí. A día de hoy he recuperado parte de mi lado “otaku“, pero durante mi adolescencia tuve una fase de “otaku total”.

Para quien se haya preguntado alguna vez de dónde viene el seudónimo “megamineko” que da nombre al blog, tendrá la respuesta con este viaje. “Megami” significa diosa, y “neko” significa gato: “Megamineko” (diosa de los gatos) era mi alias en el mundo otaku. Por tanto, era imperdonable no visitar el lugar de origen de mi alias y del título de mi blog, y con este viaje le pondríamos remedio.

Japón es mucho más caro que Tailandia, por lo que el viaje tuvo que ser más corto; pero aún así, creo que pudimos hacernos una idea de lo que nos puede ofrecer este país.

Este día comenzaba tempranísimo: nuestro vuelo salía a las 6:30, por lo que el taxi nos estaba esperando en la puerta de casa a las 4:30. Os recomiendo estar como mínimo dos horas antes en el aeropuerto; sólo para facturar el equipaje se nos fue más de media hora.

El vuelo con Air France de Málaga a París fue cómodo y tranquilo. Era muy temprano, por lo que todo el mundo estaba durmiendo a nuestro alrededor. El único inconveniente fue que un franchute se subió al avión sin haberse duchado en todo el tiempo que estuvo en Málaga, al parecer… El hedor era nauseabundo y todo el mundo de su alrededor se quejaba del mal olor; menos mal que estaba varias filas más atrás de donde estábamos nosotros. Aún así, cuando levantaba los brazos para coger algo de su equipaje, el olor era mareante.

Cuando llegamos a París: tras bajar del avión tuvimos que pasar por Inmigración (sinceramente, no sé por qué…). Teníamos varias horas hasta enlazar con el vuelo que nos llevaba a Tokio, y menos mal… La cola de Inmigración del aeropuerto de París era terriblemente inmensa y estuvimos casi una hora en ella hasta pasar.

Después tuvimos que esperar a un autobús que nos llevó a la terminal de la que salía nuestro vuelo. Al final, las 4 horas que teníamos de espera entre un vuelo y otro no se hicieron tan largas.

El vuelo de París a Tokio, de nuevo con Air France, fue tranquilo. Yo apenas pude dormir (y eso que estaba despierta desde las 3 de la mañana) y me pasé el vuelo recorriendo los pasillos del avión y viendo los cambios de paisaje por la ventanilla. Os comparto este curioso vídeo (grabado en vertical para que se viera mejor el efecto del suelo y la estela que deja el avión al volar).

A la hora y media de subir al avión nos pusieron el almuerzo (así que recomiendo no comer nada en el aeropuerto). El menú era una especie de ensalada fría, arroz con cerdo al curry, queso, manzana y tarta de arándanos. Estaba bastante bien, pero poner curry picante en el menú es bastante arriesgado… Dos horas antes de llegar al destino nos pusieron la siguiente comida: espinacas con huevos revueltos, un bollo con mantequilla y mermelada, compota de manzana, yogur y zumo de naranja.

En los asientos hay una pantalla donde poder ver películas (dobladas en español sudamericano, no en castellano), jugar a videojuegos, mirar a través de las cámaras exteriores del avión, ver información del vuelo… Tienen también un puerto USB con el que cargar el móvil (aunque el mío no funcionaba) y reproducir contenido, pero no leía todos los formatos, por lo que no lo pude usar para ver las películas de mi pendrive.

Durante el vuelo, en las horas intermedias entre las comidas, ponen bebidas y algunos snacks en las zonas centrales del avión. Además, os darán los formularios que deberéis entregar rellenos en Inmigración al llegar al aeropuerto.

Por cierto, esta vez pasamos un frío tremendo en el avión a de París a Tokio; por algún motivo, la temperatura era excesivamente baja (para lo que suele ser habitual), y eso sumado a que era un vuelo nocturno y se acrecentaba la sensación de frío, hizo que apenas pudiéramos dormir en todo el vuelo. Algún pasajero se lo comentó a la tripulación, pero no pareció que surtiera ningún efecto, porque la temperatura siguió siendo bastante baja y nada cómoda…

Pasando así la noche, a las 8 de la mañana, hora de Tokio, estaba aterrizando nuestro avión tras 11 horas y 45 minutos de vuelo.

La cola de Inmigración, eficiente al estilo japonés, fue de sólo 15 minutos, por lo que rápidamente estábamos recogiendo las maletas. En el control de Inmigración te hacen una foto y hay que poner ambos dedos índices en un lector de huellas dactilares.

Una vez recogidas las maletas, cambiamos el dinero de Euros (€) a Yenes (¥). Por sorprendente que parezca, más tarde descubrimos que el cambio en el aeropuerto era mucho mejor que en otros sitios de la propia ciudad. Así que, para que no os compliquéis la vida como nos pasó a nosotros, os recomiendo que cambiéis vuestro dinero directamente en el aeropuerto.

Llegamos a Narita y no podíamos activar el JR Pass hasta varios días después para poder cuadrar nuestro pase de 7 días con los desplazamientos en tren. Por ello, decidimos coger el tren Skyliner, la forma más rápida de llegar a Tokio.

Compramos un pack de ida y vuelta en el Skyliner, más un pase ilimitado de 72 horas para el metro de Tokio, que nos salió bastante rentable: 5.400 Yenes (44.50 €) por persona. Las oficinas del Keisei Skyliner son fáciles de identificar y el tren es puntual, limpio, amplio y cómodo.

A partir de aquí daba comienzo nuestro viaje a Japón, el cual podéis seguir en el segundo día.

DÍA 2: TOKIO – AKIHABARA, HAMARIKYU GARDENS, ODAIBA, TOKYO TOWER

ÍNDICE DEL VIAJE

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